Verdor contra el calor

 

Aquellos que hayan visitado Córdoba en verano, y los que viven o hemos vivido allí, sabemos que el mejor mes para recorrer la ciudad no es julio, menos aún agosto, salvo que les guste derretirse como un cubito de hielo en un vaso de coca cola. 

Abril y mayo, sobre todo mayo, es cuando Córdoba es más apetecible, más caminable, más brillante y más de todo. Lo sé porque habité en esa ciudad casi siete años y aunque ahora no voy muy a menudo, me dan ganas de regresar.  Y siempre regreso. 

Los patios me recuerdan los días de sopor veraniego de Nueva Carteya, a unos kilómetros hacia el sur de la capital. Días largos, largos, con un calor insoportable. Y las moscas dando la lata. Era un tiempo entre costuras, aburridísimo, porque no se podía salir a una calle desierta y achicharrada, hasta casi las 9 de la tarde. Mientras tanto, jugábamos entre los cestos de los retales que le sobraban a mi abuela tras acabar los vestidos. 

También me recuerdan a sus noches, igualmente largas, pero repletas de aromas. En particular tengo en mente el patio de mis abuelos. Allí no había pozo, pero sí estaba cuajado de tiestos florecidos que mi abuela cuidaba con esmero. 

Yo tengo ahora un patio, con un muro repleto de madreselvas en blanco y en color, que me hacen volver al paseo de El Puerto de Motril, y tengo también algunos rosales, y hierbabuena, que yo no he sembrado y a saber desde dónde la ha traído el viento. Pero ahí está. Ha proliferado tanto como si fuera una mala hierba. Ha sido un regalo inesperado. Huele de maravilla.  La adoro. 

Los patios son oasis de paz, trozos de poemas, cuentos mágicos... 

Espero que haya gente que los siga mimando, cuidando, cultivando, para que no desaparezcan nunca.

 

Mari Carmen

 


Comentarios

  1. Precioso rincón, da sensación de frescura.
    Un abrazo,

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    1. Cuando aprieta el calor, solo con sentarse junto a los arriates, ya se siente uno mejor, y si hay una fuente cantarina, ni te cuento :)

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  2. Ya me gustaría tener un patio, aunque fuera pequeñito, con un montón de macetas, y que oliera a jazmín,o a Sampedros por eso hecho de menos a Carteya y a Motril . Que bonita fotografía. Un beso

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    1. Yo voy a poner un jazminero en uno de los arriates, pero ya será cuando se pase el mes de agosto.
      Un beso

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  3. Más vale meter la cabeza en un horno que visitar córdoba en Julio.
    Hermoso el lugar que nos presentas.
    Un abrazo.

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    1. Quise decir... antes que...

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    2. Te entiendo perfectamente, Alfred. Córdoba es preciosa, pero en verano es insoportable :)
      Un abrazo

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